Las Escrituras

 Capítulo 1

I. Las Sagradas Escrituras.

A. El tema central de las Sagradas Escrituras.

1. El anuncio de la venida de Jesús el Hijo de Dios.

En las escrituras. Desde el principio de la creación. Dios anunció todo lo relacionado a su propósito con la creación del hombre y su redención.

 

La redención que haría al hombre, a través de su Hijo, en condición de hombre. Jesús es el tema central de toda la Biblia.  Ya que es Dios. Anunciado a sus patriarcas, jueces, reyes, gobernadores, profetas y a su pueblo, todo lo relacionado con su Hijo y su redención.

 

En este orden, la redención, desde un principio fue anunciada. Dios enviaría al redentor. Siendo la redención, volver al estado eterno, como Dios había creado al hombre. A su imagen y semejanza. Ahora a través de su Hijo, formarnos en la imagen de su Hijo Jesús, quien es la imagen de Dios invisible.

 

Por este motivo, muchos murieron, esperando esta redención sin verla. Pero muchos la esperaban y la vieron. Tal es el caso de Simeón, que cuando la vio pudo decir: despide a tu siervo en paz. Porque mis ojos han visto tu salvación. Lucas 2:29-32.

 

En este sentido, desde el principio Dios escoge a una familia. Y esta familia formó un pueblo. Y este pueblo se hizo una nación. De la descendencia de Abraham. Pero este procedía de la descendencia de Adán. Siendo Adán, el primer hombre creado por Dios. Y en desobedecer la palabra de Dios.

 

En este mismo orden, en la descendencia de Adán, la de su hijo Set, escoge a Abraham, de la descendencia de Sem hijo de Noé, descendiente de Set. Y en su simiente, trajo Dios la redención en su descendencia, de los descendientes de Judá bisnieto de Abraham.

 

A dichos descendientes se le fue transmitiendo, los propósitos que Dios tenía con ellos, de generación en generación. Y se les anunció que, de su descendencia en el cuerpo físico, vendría el que los redimirá de sus pecados o desobediencias, a su pueblo escogido. A quien llama Israel.

 

Pero este pueblo, que se hizo una nación llamado Israel. No cumplió con lo que Dios le estableció. Con los propósitos que Dios tenía con ellos. De redimirlos, siendo fiel a Dios y a su palabra. Cumpliendo el pacto que Dios hizo con Moisés e Israel. Éxodo 34:27.

 

Por esta razón el profeta Isaías. Se le revela y escribe la profecía en Isaías 52 y 53. Diciéndoles que él mismo que hablaba vendría. Isaías 52:6.

 

En tal sentido, se había anunciado oralmente y se había escrito este mensaje. Y durante milenios ha permanecido en el tiempo, en las Sagradas Escrituras. Escritos por sus siervos los profetas y sus escritores. Repitiéndose muchas y reiteradas veces, de diversas formas y maneras. Siendo anunciado por el Creador en las Sagradas Escrituras.

 

2. La promesa para su pueblo Israel.

En la profecía en Isaías 53:1. Dios a su pueblo, a quien escogió. Para anunciar sus propósitos con la humanidad. A ellos después de haber sido una Nación. Después de haber pasado unos 3300 años. Después de haber anunciado a ellos sus propósitos. De muchas formas y maneras. Desde un principio, desde Adán hasta David. Y después en la descendencia del rey David. En épocas del rey Ezequias. Les hace una pregunta a través del profeta Isaías: ¿Quién creyó en este anuncio? ¿Y a quien se le mostró el anuncio en su voluntad? El anuncio de la venida de la promesa de redención a su pueblo. Es así como su promesa fue anunciada.

 

3. La promesa cumplida a su pueblo de Israel.

Promesa que fue cumplida. Y que se encuentra escrita en el evangelio. El evangelio comienza diciendo que es el evangelio del Hijo de Dios. La palabra anunciada, se hizo carne y habitó entre nosotros, y vieron su gloria como el único Hijo de Dios. Juan 1:14.

 

Este anuncio también fue realizado por ángeles, quienes se encargaron de decirlo a su madre y a su padre José, que nacería de ellos el que salvaría a su pueblo de sus pecados y es llamado Hijo de Dios. Lucas 1:13.

 

4. El desprecio de su cetro.

Su pueblo despreció al cetro de su Hijo, del linaje del rey David a quien había escogido para que de su descendencia naciera el Mesías, quien vino y estuvo entre ellos. Ezequiel 21:10. Por eso el profeta Isaías anunció que fue despreciado. Los evangelios lo ratificaron, y también Jesús lo anunció que sería despreciado y desechado de los hombres, y de los ancianos, y padecería mucho por causa de ellos. Lucas 9:22.

 

En este aspecto, Jesús indicó que era necesario que se cumpliera en él, todo lo que hablaron los profetas, la ley escrita por Moises, los Salmos y las Escrituras. Cuando resucitó, les muestra a unos discípulos, a través de la Escritura, todo lo que se cumplió sobre él. Que tendrían que creer y no ser tardos de corazón para comprender. En Jesús se cumplieron todas las promesas, profecías, advertencias, anunciadas de antemano para que comprendieran que él era, la promesa esperada en su primera venida a la tierra. Escrito su cumplimiento en el evangelio.  

 

5. La proclamación del Hijo de Dios.

Jesús fue proclamado como Hijo de Dios: cuando nació, por el ángel Gabriel; cuando fue presentado en el templo a los 8 días, por el Espíritu Santo; cuando fue bautizado por Juan el Bautista, así como fue anunciado por los profetas, por la voz del cielo, y el Espíritu Santo posándose sobre él.

 

Luego en la transfiguración antes de la Expiación, se escuchó esa misma voz del cielo. También uno de los guardias romano cuando vio el terremoto, y todas las cosas que pasaron. Dijo verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. Marcos 15:39. Al resucitar de los muertos, fue declarado Hijo de Dios, por el poder del Espíritu Santo. Romanos 1:1-4.

 

6. La obra del Hijo de Dios.

La obra del Hijo de Dios es restaurar la imagen de Dios en el hombre, que creó a su imagen y semejanza. Esa imagen fue profanada. Y Jesús restaura esa imagen en su cuerpo, siendo santo, se santificó, para que en su verdad todos fueran santificados por él.

 

Su obra implicaba, dar su vida en rescate por todos, para redimirlos de su estado de muerte, a un estado de vida, porque él es la vida.

 

Por esta razón, Jesús posee un cuerpo humano, para acabar con el pecado para siempre, expiar las iniquidades y traer la justicia de Dios perdurable, como fue anunciada al profeta Daniel. Daniel 9:27.

 

Es de esta forma, que Jesús posee un cuerpo humano, para santificar este cuerpo de muerte, en este cuerpo expiar la culpa, la pena y la sentencia de muerte que pesa sobre el ser humano.

 

Jesús acabó la obra del Sacrificio Expiatorio,  que se realizaba una vez al año, para expiar el pecado, descrito en la ley. Pero él la hizo de una vez y para siempre. Todo el pecado y las iniquidades de su pueblo fueron expiadas para siempre. Así que, a través de Jesús, de su sangre, Dios ve a su pueblo, y lo libra del juicio eterno por haber transgredido sus mandamientos, leyes y su palabra.  Esta es la obra que realizó el Hijo de Dios. Un sacrificio expiatorio humano delante de Dios. Una obra perfecta y acabada. Un hombre perfecto, entregado en expiación, en lugar de su pueblo.

 

7. La obra de redención acabada.

La redención es volver a su estado natural como Dios lo había creado, sin pecados. Eso fue lo que hizo Jesús en la expiación volver al humano como cuando Dios lo crea sin pecados e iniquidades. Lo ve justo cuando cree en esta obra sacrificial de Jesús.

 

Los pecados y las iniquidades las llevo Jesús en su cuerpo, y fuimos sanados por él. Por su sangre nos limpia de todo pecado. Y somos delante de Dios limpio. Nos redimió de todo linaje, raza y nación como dice el Apocalipsis, que alaban al cordero, miles de personas, ya como ángeles.

 

En esta razón, todos los judíos y personas en el mundo serán redimidas en creer esta verdad. Jesús hizo esta redención. Le devolvió al ser humano esta vida perdida, que con la muerte se testifica, pero seremos resucitado para vida eterna, según este sacrificio expiatorio, de dar Jesús su vida por nosotros. Ya no seremos más pecadores, seremos como ángeles sin pecados.

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario