La Expiación

Capítulo 10

 X. La Expiación del hombre.

A. La Expiación es la obra para perdonar el pecado.

1. La ley del Sacrificio Expiatorio.

En la antigüedad, los antepasados conocían la expiación, y el sacrificio humano que hacían delante de sus ídolos que tenían como dioses. Eran capaces de sacrificar en holocausto a sus propios hijos, para entrégaselo a Molot, Quemo, o a Baal, sus ídolos.

 

En esta razón, Dios llama a Abraham a salir de su ciudad y de su convivencia con sus parientes, de este centro de idolatría donde todos participaban, en Babilonia, llamada antiguamente Ur de los caldeos, hoy en día Iraq.  Para hacer de la descendencia de este patriarca una nación, quien le obedeció saliendo de Ur de los caldeos hasta donde Dios le indicaba.

 

Esta descendencia se hizo una nación, como Dios se lo había indicado, y después de hacer una nación hace pacto con ellos, a quien llamó Israel, a los descendientes de Jacob, nieto de Abraham. Y su pacto era que, al entregarles la tierra prometida, ellos tendrían que cumplir con ese pacto para permanecer en esas tierras. Y el día que no los cumpliera, serían llevados cautivos a otras naciones.

 

Por consiguiente, esa era la estipulación del pacto. Y regresarán a su Nación, siempre y cuando se arrepintieran de sus maldades, y volvieran a cumplir su pacto, para ser restaurado en su tierra.

 

Aún hay más, ese pueblo sería redimido de sus pecados, porque en su linaje en su sangre nacería quien los libraría de sus pecados, de haberse apartado de Dios y de su pacto. Por eso escogió a Judá, bisnieto de Abraham para que de su descendencia naciera el Ungido de Dios. Luego escoge de la descendencia de Judá al rey David, para que de su descendencia en la carne naciera el Mesías, el Ungido, Cristo, así fue y nació en Belén la ciudad de David.

 

Pero durante todo el trayecto de espera de esta promesa, de que nacería el Mesías, quien los libraría del pecado, rompieron el pacto muchas veces, a través de las épocas por las cuales transitaron, siendo mezclados con otros pueblos, tanto en su misma nación, como a donde fueron en cautiverio.

 

Por tal motivo, Dios les promete un renuevo justo de la descendencia de David. Y un nuevo pacto que concertó con su Hijo cuando él vino a redimir. Renuevo, porque su raíz, su descendencia, estaba sin fuerza como para continuar con su descendencia después del cautiverio a Babilonia, y a través de los profetas Isaías y Jeremias, le promete ese renuevo, cuya raíz desciende de Jeconías, único descendiente que quedó vivo después del cautiverio. Y en su descendencia Zorobabel, único testigo de todos los hechos ocurridos en esta época, junto con el sacerdote Josué.

 

2. La Expiación era necesaria.

La expiación se hace completamente necesaria, después de haber el pueblo de Israel roto el pacto de la ley del sacrificio expiatorio, ya que una vez al año se sacrificaba un cordero para perdón de los pecados del pueblo, donde el sumo sacerdote colocaba la mano en el cordero, para pasar todo el pecado del pueblo al cordero, y rociaban la sangre en el lugar santísimo en el tabernáculo, en el propiciatorio del arca del pacto. Siendo la sangre la propiciación por el pecado, que luego también esa sangre del sacrificio del cordero era rociada sobre el pueblo.

 

Este acto solemne se hacía en el tabernáculo una vez al año por el pecado del pueblo, y todo el año era limpio de pecado, aunque diariamente se hacía, en las fiestas solemnes se hacía por los lineamientos y especificaciones de la ley.

 

Pero el pueblo seguía pecando, nunca temió a Dios, cuando había un juez que los gobernara se consagraban a Dios, cuando moría el juez se desenfrenaban, y Dios le asistía con otro juez, hasta que desecharon su gobierno de Juez por rey. Pero ellos desecharon al rey David, y a su descendencia colocando sus propios reyes, por lo cual se dividió Israel. Hasta que Dios lo vuelve a unir en un solo pueblo en el cautiverio, siendo llamado pueblo de los judíos, hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo y hasta hoy.

 

Después del cautiverio fueron exhortados a obedecer la ley del pacto por el sacerdote Esdras y Nehemias, y por los últimos profetas que Dios les envió, hasta Malaquias, donde deciden ya que Dios no los guie, que mejor los guie sus ídolos, a quienes ellos clamaban. De allí en adelante Dios les deja de hablar hasta Juan el Bautista. Y el señor Jesús. 

 

Como el pueblo profanó su nombre entre los pueblos donde fueron cautivos, y se mezclaron con otros pueblos, y desistieron de que Dios los guiará, quedaron a expensas de ellos mismos, siendo esparcidos y subyugados por otras naciones, hasta el imperio romano, que ya habían logrado por la revuelta macabea consolidar a Judea y a Jerusalén. Pero Pompeyo en la conquista los subyugó, quedando en manos de Roma. Luego imponen su gobierno en Judea y en Jerusalén, quedando ellos otra vez sin gobierno judío.

 

3. La necesidad del sacrificio de la Expiación de Jesús.

En esta razón, fue necesaria la expiación del Hijo de Dios, porque el pacto lo rompieron desde el cautiverio y no volvieron a regresar completamente, todos a Dios y obedecer a su pacto. Les pregunta hoy Dios, era su voluntad que sufrieran ellos o sufriera su Hijo. No, eso fue lo que Israel provocó por no obedecer a Dios y a su pacto.

 

Por lo general, los escribas, maestros de la ley, sacerdotes, sumos sacerdotes y el pueblo todos se corrompieron. Se desvirtuaron en sectas como la farisea, la más tolerable para ellos. El pueblo era esclavo del imperio, y sus siembras y su tierra, pasaron a manos de los pueblos traídos por el imperio, guardias y militares romanos.

 

Cuando Jesús llega, encuentra a un pueblo a quien se le había dado todo privilegio en el reinado del rey David, consolidando a Israel como nación fuerte entre los pueblos. Y le había dado toda gloria y satisfacción económica y regional, con todos los territorios de Israel consolidado en alianza.

 

Pero qué hicieron con todo esto lo fueron destruyendo, acabando, hasta el cautiverio, aunque se reconstruyó de nuevo Jerusalén y su tierra nunca regresaron a Dios totalmente, siendo ciegos y guías de ciegos hasta hoy.

 

4. La preparación del sacrificio Expiatorio.

En el sanedrín, la autoridad religiosa de la época. Cuando los sacerdotes, sumos sacerdotes, y ancianos despreciaron a Jesús como el Hijo de Dios, y su rey, buscaron como acusarlo para tener argumentos bajo el gobierno romano para matarlo. Ya que a ellos se les había denegado en el imperio dar sentencia de muerte en el Sanedrín.

 

Por esto ellos, prefieren buscar acusaciones para darle muerte a Jesús.  Así como se entregaba el cordero pascual al sacerdote para degollarlo. Había acusaciones sobre la persona, de la cual recaía el pecado cuando la persona colocaba las manos sobre el cordero. Que iba a ser sacrificado para expiar su pecado.

 

Estos estaban como los ciegos, por haber despreciado a Jesús,  provocando y preparando el Sacrificio Expiatorio de Jesús. Que tendría lugar con el nuevo pacto que Jesús hizo con su carne y su sangre, que por muchos fue derramada para la remisión de los pecados. Mateo 26:26-28.

 

4. El sacrificio expiatorio de Jesús.

El Sacrificio expiatorio de Jesús, fue realizado, en una crucifixión, era la muerte que le daban en el imperio romano a los delincuentes. Y fue llevado para crucificarlo a un lugar llamado Gólgota. Jesús fue el cordero pascual preparado para la Expiación de los pecados de su pueblo como profetizó el profeta Isaías.

 

Como lo establece la ley del Sacrificio Expiatorio, Jesús el cordero de Dios, fue perfecto y santo, sin cometer ninguna falta, nunca engañó a nadie con sus palabras. A pesar de que lo llevaron al sanedrín para buscar causas como acusarlo. Solo la acusación sobre él fue ser el Hijo de Dios y el Rey de los judíos. Y por eso Pilatos declara que no encontró ningún delito sobre él, digno de muerte. Por eso escribió Pilato un título que colocó en el madero de crucifixión que decía: Jesús Nazareno Rey de los judíos; estaba escrito en griego, en hebreo y en latín. Juan 19: 19-20.

 

A Jesús lo crucificaron siendo inocente, igual que el cordero de la Pascua, era sacrificado siendo inocente, perfecto y sin defecto. Los principales sacerdotes y los ancianos instigan al pueblo, al ver que Pilatos no lo sentencia a muerte. Y este queriendo librar a Jesús y les ofrece una opción de que sea cambiado por Barrabás.

 

Sin embargo, el pueblo instigado por los principales sacerdotes, y los ancianos, piden que crucifiquen a Jesús y le entreguen a Barrabás. Eso sentenciaba al pueblo de darle muerte a Jesús. Y los justificaba delante de Dios, puesto que era un cordero perfecto y sin defectos. Como lo exigía la ley.

 

En esta razón, Jesús fue la ofrenda perfecta por el pecado, que el pueblo entregó por sus pecados y fue sacrificado, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en Expiación por el pecado. Y su sangre derramada para remisión de los pecados de muchos.

 

 

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