XII.
La Glorificación.
A.
La glorificación de Jesús en el cuerpo humano.
1.
Jesús a la diestra de Dios en un cuerpo humano.
Jesús
resucitó como lo hemos mencionado, y fue glorificado en un cuerpo humano.
Este
cuerpo de muerte recibió la glorificación eterna. Por la cual nos asegura que
nuestro cuerpo de muerte será transformado en un cuerpo glorioso.
Después
que Jesús ascendió al cielo está sentado a la diestra de Dios, de allí vendrá a
juzgar a los vivos y a los muertos. Vendrá como Rey de reyes y Señor de
señores.
2.
Cumplimiento de la promesa del Espíritu Santo.
Cuando
Jesús resucitó de los muertos, fue al cielo al trono del Padre a recibir la
glorificación en su cuerpo humano. Regresa y le dice: A sus discípulos, como me
envió el Padre, yo también así los envío, sopló y les dijo reciban al Espíritu
Santo. Juan 20:21-22.
Después
cuando se despide de sus discípulos, les dice que no se muevan de Jerusalén
hasta que sean investidos de poder desde lo alto. Ellos se quedaron y
recibieron la llenura de su Espíritu Santo. Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 2:4.
Jesús
tenía que ser glorificado en este cuerpo, para enviar la promesa del Padre del
Espíritu Santo. Jesús dijo: que no los dejaría solos y así sucedió, está el
Espíritu Santo en nosotros y con nosotros. Porque Jesús les prometió que
estaría en ellos y con ellos. Juan 14:17.
Dios
había prometido que su Espíritu Santo estaría en medio de ellos, así como
estuvo en el desierto. Cumpliendo Dios esta promesa, que entregó a través de
Jesús a sus discípulos. Ellos recibieron el poder, y oraron por los nuevos
creyentes para que también lo recibieran.
Por
consiguiente, hay que ser constantemente llenos del Espíritu Santo. Producir el
fruto y ser guiados por él. (Lea el libro de Háblame Espíritu Santo, que
contiene toda la enseñanza)
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