Las Escrituras son escritas durante un periodo de 1500 años, bajo 40 autores de diferentes épocas en estos años. Y todos escribieron sobre un mismo tema central, Jesús como Hijo de Dios Omnipotente. Este tema tiene varios subtemas o títulos, que representan los propósitos de Dios en la creación del Mundo.
Dichos propósitos se refieren a hacer un pueblo para su Hijo Jesús, en cuya razón Dios crea a un hombre para que de él salieran muchos. Estos fueron probados en su fidelidad a Dios, para poder ser digno de entrar al reino de su Hijo, para lo cual, entre muchas personas, escoge a un hombre, para que su descendencia fuese el pueblo, para su Hijo gobernar.
En este sentido, se le fue anunciado por anticipado, de generación en generación a este pueblo, que luego se hizo una nación, los propósitos de Dios de hacer un pueblo para su Hijo, en este propósito también se añade la redención a través de su Hijo Eterno, que vendría a redimirlos como hombre de su descendencia, escogida de Judá, y del cetro del rey David. Pero despreciaron a su cetro, por lo cual él les envió un renuevo de su raíz.
Entre tanto, su nombre fue profanado entre los pueblos donde llegaron a habitar, muchas veces, y hasta fueron en cautiverio, por no cumplir el pacto que Dios había hecho con ellos. Y por esta razón tuvo su hijo que venir a ser pasado por un juicio, para hacer la justicia de Dios, y su sabiduría y conocimiento justificarlos. En su santidad redimir a este cuerpo de muerte de sus pecados, siendo resucitado como primicia de los muertos su Hijo Jesús. Glorificado en este cuerpo humano, aunque poseía su gloria en la diestra de Dios, de donde salió para redimir a su pueblo.
Por lo tanto, después que demostró su Gloria entre los hombres que escogió, ascendió al cielo y está sentado a la Gloria de Dios y de allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Y como rey de reyes y señor de señores gobernar a su pueblo por mil años.
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